4o. Dom Ord Ciclo A (Id=110)
Sálvanos, Señor Dios nuestro; reúnenos de entre los pueblos;
daremos gracias a tu santo nombre, y alabarte será nuestra gloria.
Oración Colecta
Oremos:
Señor, concédenos amarte con todo el corazón y que nuestro amor se extienda
también a todas las criaturas.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Dejaré en medio de ti un pueblo pobre y humilde
Lectura del libro del profeta Sofonías
2, 3; 3, 12-13
Busquen al Señor los humildes, los que cumplen sus
mandamientos; busquen la justicia, busquen la humildad; quizá puedan ocultarse
el día de la ira del Señor.
Dejaré en medio de ti un pueblo pobre y humilde, que confiará en el nombre del
Señor. El resto de Israel no cometerá maldades, ni dirá mentiras, ni hablará
con falsedad; se alimentarán y reposarán sin que nadie los inquiete.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Del salmo 145
Dichosos los pobres de Espíritu, porque de ellos es el Reino
de los cielos.
Beáti páuperes spíritu,
quóniam ipsórum est regnum caelórum.
El Señor siempre es fiel a su palabra, y es quien hace
justicia al oprimido; él proporciona pan a los hambrientos y libera al cautivo.
Dichosos los pobres de Espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.
Beáti páuperes spíritu,
quóniam ipsórum est regnum caelórum.
Abre el Señor lo ojos a los ciegos y alivia al agobiado. Ama
el Señor el hombre justo y toma al forastero a su cuidado.
Dichosos los pobres de Espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.
Beáti páuperes spíritu,
quóniam ipsórum est regnum caelórum.
A la viuda y al huérfano sustenta y trastorna los planes del
inicuo. Reina el Señor eternamente, reina tu dios, oh Sión, reina por lo
siglos.
Dichosos los pobres de Espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.
Beáti páuperes spíritu,
quóniam ipsórum est regnum caelórum.
Dios ha escogido a los débiles del mundo
Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a los
Corintios
1, 26-31
Hermanos: Fíjense en su comunidad, pues no hay entre ustedes
muchos sabios según el criterio humano, ni muchos poderosos, ni muchos
aristócratas; todo lo contrario, Dios ha elegido lo que el mundo considera
necio para humillar a los sabios; ha escogido lo que el mundo considera débil
para confundir a los fuertes. Aún más, ha escogido la gente baja del mundo, lo
despreciable, lo que no es nada a los ojos del mundo para aniquilar a quienes
creen que son algo, de modo que nadie pueda gloriarse en presencia del Señor.
A él deben ustedes su existencia cristiana, ya que Cristo fue hecho por Dios
para nosotros sabiduría, justicia, santificación y redención. Y así como dice
la Escritura, "el que se gloríe, que se gloríe en el Señor".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos.
Gaudéte et exsultáte, quóniam merces vestra copiósa est in caelis.
Aleluya.
La auténtica felicidad
† Lectura del santo Evangelio según san Mateo
5, 1-12a
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, al ver tanta gente, Jesús subió a la
montaña, se sentó, y se le acercaron sus discípulos. Entonces comenzó a
enseñarles con estas palabras:
"Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los
cielos.
Dichosos los afligidos, porque Dios los consolará.
Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra.
Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque Dios los saciará.
Dichosos los misericordiosos, porque Dios tendrá misericordia de ellos.
Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz, porque Dios los llamará sus hijos.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino
de los cielos.
Dichosos ustedes cuando los insulten, y los persigan, y los calumnien de
cualquier modo por mi causa. Alégrense y regocíjense, porque su recompensa será
grande en los cielos".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración de los Fieles
Celebrante:
Oremos, hermanos y hermanas, a Dios Padre todopoderoso en cuyas manos está el
destino del universo, y pidámosle confiadamente que escuche las oraciones de su
pueblo:
A cada petición respondemos:
Escucha a tu pueblo suplicante, Señor.
Por la santa Iglesia de Dios, para que busque cada día con
mayor afán el rostro de su Señor, y sus fieles se esfuercen en purificarse de
todas sus faltas y pecados, roguemos al Señor.
Escucha a tu pueblo suplicante, Señor.
Por los que gobiernan las naciones, para que trabajen con
interés y constancia por la paz y el bienestar de sus ciudadanos, a fin de que
reine entre los pueblos la justicia y la paz, roguemos al Señor.
Escucha a tu pueblo suplicante, Señor.
Por los enfermos, los encarcelados y por todos los que
sufren, para que Dios, Padre de misericordia, venga en auxilio de sus males,
roguemos al Señor.
Escucha a tu pueblo suplicante, Señor.
Por todos los que estamos aquí reunidos, para que el Señor
nos conceda perseverar en la fe y progresar en el mutuo amor, roguemos al
Señor.
Escucha a tu pueblo suplicante, Señor.
Celebrante:
Dios nuestro,que has prometido a los pobres y
humildes la felicidad del reino eterno, escucha nuestras oraciones y no
permitas que tus fieles se dejen seducir por los engaños del mundo, antes bien,
a semejanza de los humildes del Evangelio, sigan con fidelidad a su esposo y
Señor y experimenten así a fuerza de su Espíritu.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Presentamos,
Señor, estas ofrendas en tu altar como signo de nuestra servidumbre; concédenos
que, al ser aceptadas por ti, se conviertan para tu pueblo en sacramento de
vida y redención.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
La creación alaba al Señor
Porque
creaste el universo entero, estableciste el continuo retorno de las estaciones,
y al ser humano, formado a tu imagen y semejanza, sometiste las maravillas del
mundo, para que, en nombre tuyo dominara la creación, y, al contemplar tus
grandezas, en todo momento te alabara, por Cristo, Señor nuestro.
A quien cantan los ángeles y los arcángeles, proclamando sin cesar:
[Misa]
Haz brillar tu rostro sobre tu siervo, sálvame por tu
misericordia, Señor, que no me avergüence de haberte invocado.
Oración después de la Comunión
Oremos:
Reanimados por estos dones de nuestra salvación, te suplicamos, Señor, que el
pan de vida eterna nos haga crecer continuamente en la fe verdadera.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
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